Los animales domésticos poseen un sentido del oído mucho más desarrollado que el humano. Los estallidos fuertes y repentinos pueden generarles miedo extremo, desorientación y respuestas de huida. En muchos casos, este temor provoca intentos de escape, golpes contra objetos, caídas desde balcones o incluso extravíos. Por este motivo, una de las primeras acciones recomendadas es asegurar el entorno donde se encuentren durante los festejos. Mantener puertas, ventanas y portones cerrados reduce el riesgo de que salgan corriendo ante un estruendo inesperado.
Crear un espacio seguro dentro del hogar es otra medida clave. Se trata de destinar una habitación tranquila, lo más aislada posible del ruido exterior, donde puedan refugiarse. Colocar allí su cama, mantas, juguetes conocidos y agua ayuda a que se sientan contenidos. En algunos casos, reproducir música suave o encender el televisor puede colaborar a amortiguar los sonidos externos y generar un ambiente más estable.
La presencia y actitud de los dueños también cumple un rol fundamental. Permanecer cerca, hablarles con tono calmo y actuar con naturalidad transmite seguridad. Forzar caricias o intentar calmarlos de manera exagerada puede resultar contraproducente, ya que refuerza la percepción de peligro. Es importante acompañar sin sobreproteger, permitiendo que el animal se resguarde si así lo necesita.
Otra recomendación relevante es evitar dejarlos solos durante los momentos de mayor intensidad sonora. Si se prevé salir de casa, resulta preferible hacerlo una vez finalizados los fuegos artificiales o contar con alguien de confianza que pueda quedarse a cuidarlos. En el caso de patios o terrazas, se aconseja no dejarlos allí durante las celebraciones, ya que el ruido suele percibirse con mayor fuerza en espacios abiertos.
En situaciones donde el miedo es recurrente y severo, la consulta con un veterinario resulta indispensable. Existen collares, difusores con feromonas y, en casos específicos, tratamientos que ayudan a reducir el nivel de ansiedad. Nunca se debe medicar a una mascota sin supervisión profesional, ya que algunas sustancias pueden ser perjudiciales para su salud.
La identificación también es un aspecto de seguridad que no debe descuidarse. Asegurarse de que perros y gatos cuenten con chapas identificatorias o sistemas de identificación electrónica aumenta las posibilidades de recuperación en caso de extravío. Durante las fiestas, los escapes accidentales son más frecuentes y contar con datos actualizados puede marcar la diferencia.
Además del impacto emocional, los fuegos artificiales representan un riesgo físico. Restos de pirotecnia en patios, veredas o parques pueden ser ingeridos o provocar quemaduras. Por ello, se recomienda revisar los espacios una vez finalizados los festejos y evitar paseos inmediatos hasta asegurarse de que el área sea segura.
La concientización sobre el uso responsable de la pirotecnia es una tendencia en crecimiento. Cada vez más comunidades promueven festejos con fuegos artificiales silenciosos o alternativas lumínicas que reducen el impacto en animales, personas mayores y niños con sensibilidad auditiva. Mientras estas prácticas se consolidan, la prevención dentro del hogar sigue siendo la herramienta más efectiva para cuidar a las mascotas.
Protegerlas durante las fiestas no solo implica evitar accidentes, sino también respetar sus necesidades y comprender que el bienestar animal forma parte integral de una convivencia segura y responsable.

2025-11-27
2025-10-30